Una “Base Segura”

Como resultado de muchos estudios realizados en el área de la psicología, la evidencia demuestra que los seres humanos de todas las edades son más felices y más capaces de desarrollar sus talentos en plenitud cuando tienen la seguridad de que cuentan con el apoyo de una o más personas de confianza. 

Confían en que estas personas los ayudarían en el caso de encontrarse en problemas. Esa persona/s en quien uno confía, también conocida como “figura de apego”, funciona como una base segura que me permite  manejarme en la vida con seguridad, porque siento que tengo un respaldo.

Cuando el niño pequeño comienza a moverse por sí mismo, utiliza a su figura de apego (mamá o representante) como su “base segura”. Está siempre pendiente de dónde ella está, y mientras brevemente sale a explorar más o menos lejos de ella, frecuentemente vuelve a ella para reanudar el contacto y se regocija en ello. 

Para eso hace falta una mamá (o representante) que permita que el niño se aleje brevemente para explorar mientras ella se mantiene allí vigilando que no se meta en peligros, y está disponible para que el niño vuelva a ella para retomar seguridad y seguir con su exploración. En definitiva, se trata de un adulto disponible, vigilante y atento, que no es poca cosa.

Entonces, un niño seguro es un niño que ha sentido desde la infancia que los adultos que lo rodean van a responder a sus necesidades de cuidado (alimentación, seguridad, afecto) la mayor parte del tiempo. La principal fuente de seguridad de un niño es una relación afectuosa, consistente y respetuosa con los adultos que cuidan de él. 

Veamos en qué detalles cotidianos concretos encuentra el niño seguridad:

  • Me gustan las rutinas: papá me lleva al cole todos los días y mamá me va a buscar. Papá me da un beso/palmadita/abrazo (algún contacto físico, hay diferencias culturales en las expresiones afectivas), me desea un buen día y me recuerda que mamá me buscará luego. Le pregunto si podremos jugar un ratito con los legos cuando llegué del trabajo, y me dice que sí. Me pongo contento porque me gusta tanto jugar con él.
  • Mamá me pasa a recoger por el colegio con una sonrisa y me da un abrazo. Se ve contenta de verme y cómo me gusta a mí verla. Me gusta ir a casa y saber que me espera el cereal con leche que mamá me prepara tan rico.
  • Me da seguridad saber que voy a tener tiempo de jugar en casa, porque en el cole no queda mucho tiempo de jugar y me hacen trabajar bastante. Qué bueno que no tengo que salir corriendo a alguna clase de música, karate, fútbol, todos los días, como mi amigo Jorge, que siempre se queja de que no le queda tiempo de jugar pero nunca le prestan atención.
  • Me da seguridad saber que papá llega a la noche como me había dicho y que va a pasar algún tiempo conmigo, aunque sea cortito. No todas las noches tiene tiempo o ganas de jugar legos, a veces está cansado, pero siempre me presta un rato de atención.
  • Me gusta que me lean un libro todas las noches, porque entonces me voy acostumbrando a mi cama y me voy adormeciendo, ya no estoy tan inquieto. 
  • Qué bueno saber que todas las noches me espera en la cama mi amigo Ray. Es mi muñeco preferido, me gusta mucho, es suavecito, tiene mi olor y el de mi cama. Lo abrazo fuerte para dormir. Mamá también le da un beso cuando me dice buenas noches. Ray también me acompaña cuando viajamos a un lugar nuevo, en viajes largos en auto, o cuando me quedo a dormir en la casa de los abuelos. Ray es mi amigo, me da continuidad y seguridad.
  • Me da seguridad que mamá y papá me escuchen cuando les cuento algo y me crean. Repitan lo que yo digo y  me muestran que entienden mi punto de vista. Sé que ellos me toman en serio, y si les digo que algo me molesta, me van a ayudar a solucionarlo. No me echan la culpa de todo. .
  • Me tranquiliza saber que aunque a veces me enojo y digo cosas feas (“mami vos sos mala”), mamá y papá me siguen queriendo y no me retan por estar enojado. Esperan a que se me pase (pero no me dejan pegar).
  • Aunque me cueste reconocerlo, me da seguridad saber que mamá y papá no me van a dejar perder el control y pegar y morder si me enojo mucho. Sé que ellos me va a ayudar a controlarme cuando yo no puedo hacerlo.
  • Me da seguridad que haya reglas claras en casa. Aunque no siempre hago caso, mamá y papá me explican qué cosas no puedo hacer: no se pega, no se muerde, no se arrojan cosas, tengo que comer sentado a la mesa y decir hola cuando alguien me saluda. Está bien, no son tantas cosas.
  • Me gusta saber que en algún momento del día, aunque están ocupados, mamá y papá van a tener un ratito para mí. 
  • Me siento seguro en mi espacio: me gusta mi habitación, mi camita, mis juguetes y mi ropa. Esas son mis cosas. 
  • Me da seguridad saber que si tengo miedo de algo, no se van a burlar o reír de mí, ni me van a decir que ya estoy muy grande para eso: si quiero cruzar la calle porque hay un perro muy grande, papá me hace caso. 
  • Me da seguridad que acepten lo que siento sin tratar de cambiarlo. Si les digo que algo no me gusta o me hace sentir mal, me creen y tratan de ayudarme.
  • Me siento seguro cuando me esfuerzo haciendo lo que me piden y luego me dicen que hago las cosas bien: qué bien que ordené mi habitación, qué lindo que ayudé a mi hermanita a ponerse el abrigo, gracias por sostener la bolsa del supermercado. Me hace sentir importante y capaz.
  • Me gusta que mamá/papá se interesen por mis cosas y me hagan preguntas: cómo me fue en el colegio, cuál es mi asignatura preferida, cuál es la clase que más me aburre. También me gusta que se interesen por las tareas que traigo del cole, que hablen de mí con la maestra y que sepan acerca de las cosas que hacemos en la escuela.
  • Me da seguridad que mamá y papá cumplan con sus promesas y me hablen con la verdad. Los niños nos damos cuenta cuando nos mienten o evaden nuestras preguntas. Me da confianza saber que puedo preguntar todo lo que se me ocurre. A veces me dicen que son cosas de grandes y que algún día me van a explicar, pero siempre consideran mis preguntas importantes.
  • Qué bueno que no me dejan ver películas o programas de televisión que me dan miedo, porque después tengo pesadillas.
  • Me siento seguro cuando me miran con cariño, me hablan con amor, dicen cosas lindas sobre mí y, más que nada, les gusta pasar tiempo conmigo.