Un monstruo que daba miedo puede terminar siendo el protagonista de un juego y un fantasma, provocar más risa que susto. A través del juego, los niños pueden acercarse a sus miedos, expresarlos y descubrir que también pueden transformarlos.

En este artículo encontrarás:

  • Cómo el juego simbólico ayuda a los niños a expresar y explorar sus miedos.
  • Por qué jugar a ser monstruos, fantasmas o personajes aterradores puede cambiar la forma en que viven el miedo.
  • Cómo acompañarlos sin minimizar lo que sienten ni presionarlos a enfrentar algo que los asusta.

Jugar con lo que nos da miedo

Tener miedo es parte de crecer. La oscuridad, un ruido extraño, un monstruo debajo de la cama o algún personaje que vieron en una película pueden convertirse en algo muy real para un niño.

Lo interesante es que esa misma imaginación que a veces alimenta sus miedos también puede ayudarles a jugar con ellos. Basta ver lo que sucede cuando se ponen una sábana encima y se convierten en fantasmas o cuando corren por la casa persiguiendo a todos con voz de monstruo. Ahora ellos inventan las reglas y deciden qué pasa después.

🩵 Halloween y Día de Muertos

¿Y si ahora yo soy el monstruo?

El juego simbólico aparece cuando los niños juegan a imaginar que son otras personas o que viven distintas situaciones de la vida cotidiana. A través de este, ellos pueden expresarse de manera natural.

En el juego todo puede cambiar en cuestión de segundos. El niño que hace un momento escapaba del monstruo puede decidir convertirse en él. Y ese monstruo puede ser enorme y aterrador, pero también distraído, bailarín, miedoso o muy chistoso.

Parece solamente un juego, pero al cambiar de personaje el niño también cambia su lugar frente a aquello que le daba miedo. Ahora puede decidir cómo se comporta el monstruo, qué le sucede y cómo termina la aventura.

Los disfraces, títeres, dibujos o historias inventadas son buenos aliados para hacerlo. Además, nos permiten conocer un poco más de lo que pasa por la cabeza de nuestros hijos. No siempre necesitan decir “esto me da miedo”. Muchas veces lo cuentan mientras juegan.

Halloween: sustos que también pueden ser divertidos

Halloween es un buen ejemplo de cómo algo aterrador puede convertirse en juego. De pronto aparecen brujas, esqueletos, fantasmas y monstruos por todas partes, pero también disfraces, dulces, risas e historias fantásticas.

Claro que no todos los niños lo disfrutan de la misma manera. Si una máscara, un disfraz o una decoración les provoca miedo de verdad, no hace falta insistir en que se acerquen o convencerlos de que “no pasa nada”. Para ellos sí está pasando algo: tienen miedo. Podemos reconocerlo y dejar que decidan hasta dónde quieren participar.

Y cuando sí quieran jugar, vale la pena seguirles la corriente. Quizá ese monstruo feroz termine tomando té, escondiéndose de un ratón o bailando en medio de la sala. Porque cuando los niños llevan sus miedos al terreno del juego, tienen la oportunidad de hacer algo muy valioso con ellos: imaginarlos de otra manera,  dirigir esa emoción y darle un  final feliz.

FAQs

  1. ¿Por qué a los niños les gusta jugar con cosas que dan miedo?
    Porque dentro del juego pueden acercarse a monstruos, fantasmas y otras situaciones imaginarias de una manera diferente a una experiencia real. Además, pueden cambiar personajes, reglas y finales según avanza la historia.
  2. ¿El juego simbólico puede ayudar a los niños con el miedo?
    El juego simbólico puede ofrecer un espacio para representar y explorar emociones como el miedo. Los niños pueden recrear situaciones, asumir distintos papeles e imaginar nuevas respuestas o desenlaces.
  3. ¿Por qué algunos niños juegan a ser monstruos?
    Interpretar a un monstruo puede ser simplemente una forma divertida de imaginar y experimentar con un personaje poderoso, extraño o misterioso. El significado del juego puede variar de un niño a otro. También puede brindar al pequeño una sensación de fuerza y dominio ante su entorno (dentro del juego), esto no es malo, bien dirigido alimenta su autoestima y seguridad.
  4. ¿Qué hacer si un juego de Halloween asusta a mi hijo?
    Conviene respetar sus señales y no obligarlo a continuar. Los adultos pueden ofrecer alternativas menos intensas, explicar qué es real y qué pertenece a la fantasía y permitir que el niño decida si quiere volver al juego.
  5. ¿Cómo podemos jugar con el miedo sin asustar demasiado a los niños?
    Podemos seguir su iniciativa, elegir contenidos adecuados para su edad y mantener un tono que el niño perciba como divertido. Inventar monstruos graciosos, dibujarlos o cambiar el final de una historia son formas sencillas de jugar con estos elementos sin buscar provocar miedo.
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