A veces basta una sábana, un sombrero o una prenda grande para que empiece una historia. Disfrazarse les permite a los niños jugar con sus ideas, probar distintos personajes y expresar lo que sienten.
En este artículo encontrarás:
- Cómo disfrazarse puede despertar la imaginación.
- De qué manera el juego de roles ayuda a conversar y expresarse.
- Algunas formas de acompañar este juego sin dirigirlo todo.
Cuando un disfraz se convierte en una historia
Para un niño, disfrazarse puede ser el comienzo de una aventura. Una camisa grande puede convertirse en el uniforme de un médico, una manta puede ser una casa y una caja puede terminar siendo un coche, un barco o cualquier cosa que se le ocurra.
Eso es parte del juego simbólico: usar objetos y personajes para inventar situaciones. No hace falta tener un disfraz completo ni comprar algo especial. Muchas veces, lo que hay en casa es suficiente para empezar.
Dejar que la historia crezca
Cuando los niños inventan personajes, también inventan lo que les pasa. Deciden dónde están, qué necesitan y cómo continúa la historia. A veces cambian de idea varias veces, y eso también forma parte del juego.
Puedes ofrecerles algunas prendas o accesorios seguros y dejar que ellos elijan. Si quieren ser astronautas, panaderos, animales o superhéroes, no es necesario corregirlos ni explicarles cómo debería ser el personaje. Su manera de imaginarlo es válida.
Hablar mientras juegan
El juego de roles suele estar lleno de conversaciones. Un niño que juega a tener una tienda puede preguntar qué quiere comprar su cliente. Si juega a ser veterinario, quizá quiera saber qué le pasa a su paciente.
En esos momentos, los niños practican palabras nuevas, hacen preguntas y cuentan lo que está ocurriendo. Puedes seguirles la conversación, responder a sus preguntas y hacer algún comentario, pero sin convertir el juego en una actividad dirigida.
Explorar lo que sienten
A través de los personajes, los niños también pueden acercarse a emociones que todavía les cuesta explicar. Tal vez inventen una historia sobre alguien que tiene miedo, que necesita ayuda o que se siente muy valiente.
Observar lo que representan puede darte pistas sobre lo que están pensando. Si quieren hablar, puedes escucharlos y preguntarles qué le pasa al personaje. Si prefieren seguir jugando, también está bien. No siempre necesitan explicar todo lo que imaginan.
La próxima vez que tu peque se ponga una toalla como capa o salga envuelto con papel higiénico, fíjate en la historia que está creando. Quizá no necesite más que un poco de tiempo y espacio para jugar a su manera.
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FAQs
- ¿Qué desarrollan los niños cuando juegan a disfrazarse?
Disfrazarse puede estimular la imaginación, el lenguaje, la creatividad y la expresión emocional. Al asumir diferentes personajes, los niños también practican el juego simbólico y exploran situaciones desde perspectivas distintas. - ¿Por qué los disfraces favorecen el juego simbólico?
Porque permiten que un objeto o una persona represente algo diferente dentro del juego. Una toalla puede convertirse en una capa y el niño en un personaje con una misión, dando lugar a nuevas historias y situaciones imaginarias. - ¿Disfrazarse puede ayudar a los niños a expresar emociones?
El juego de roles puede ofrecer oportunidades para representar emociones a través de personajes. Un niño puede explorar qué hace un personaje cuando siente miedo, alegría, enojo o sorpresa sin necesidad de hablar directamente sobre sus propias experiencias. - ¿Los niños necesitan disfraces elaborados para jugar?
No. Ropa que ya tengan en casa, telas, cajas, sombreros y otros objetos cotidianos pueden funcionar como disfraces. Los materiales abiertos incluso permiten que el niño decida qué representa cada objeto. - ¿Cómo pueden los padres enriquecer el juego con disfraces?
Pueden poner materiales a disposición, mostrar interés y hacer preguntas abiertas como “¿Quién eres hoy?” o “¿Qué necesita tu personaje?”. Lo importante es acompañar la imaginación del niño sin decidir por él cómo debe desarrollarse el juego.


