En la infancia, los niños no deberían tener responsabilidades adultas. Somos los padres quienes nos ocupamos de las cuestiones de supervivencia, alimentación, abrigo y cuidados. Por eso, ellos pueden dedicar todo su tiempo y energía a investigar el mundo, aprender, descubrir, inventar, divertirse, hacer amigos… ¡JUGAR! 

El juego es el trabajo del niño. Es vital para su desarrollo físico y emocional. Los juegos no son sólo para divertirse, son indispensables para construir pensamiento, la individualidad, la autonomía y la socialización. Jugando es donde el niño se muestra creador y puede desplegar todas sus habilidades.

Existen diferentes tipos de juego

  • El juego físico: es el juego que da oportunidad de correr, saltar, estirarme, llevar cosas, balancearme, bailar. Además del placer físico que produce, contribuye a la salud general del niño, al desarrollo de sus músculos y a la coordinación.

Ejemplos: Me gusta trepar en el parque, jugar carreras con mis amiguitos, saltar en la cama saltarina tan alto como puedo (qué risa me da, me parece que toco el cielo con las manos), andar en monopatín, andar en bicicleta o en triciclo (según mi edad), balancearme, hamacarme. ¡Bailar!

  • El juego manipulativo y exploratorio: Incluye resolver problemas, manipular objetos, explorar, experimentar con formas colores, texturas de los materiales. Satisface la necesidad de explorar e investigar qué tiene el niño.

Ejemplos: Hacer castillos en la arena, fabricar slime, manipular masa y jugar a armar formas con ella, jugar con legos, armar una torre gigante de bloques, hacer experimentos con harina o crema de afeitar o diferentes materiales. Pintar, dibujar, hacer burbujas. Recoger hojas, piedras, cazar bichitos en mi red para observarlos. Jugar en la tierra, plantar semillas. ¡Visitar el zoológico!

  • El juego social: Al principio, los niños juegan uno junto al otro en lo que se llama “juego paralelo” sin tener demasiado noción del otro, cada niño en su propio universo. A medida que crecen (tres o cuatro años), comienzan a mostrar mayor interés en sus pares y en iniciar un juego con ellos. Es recién a partir de los seis o siete años que los niños están preparados para jugar juegos con reglas definidas. 

Ejemplos: Jugar a la pelota con mis amigos, jugar a cantar o bailar con mis amigas, jugar juntos en el parque a correr carreras, ir a tomar un helado con mi amigo, etc.

  • El jugo simbólico o de “hacer como si”: La mayoría de los niños sanos que han alcanzado los tres años de edad pueden jugar de esta manera. Es el juego de fantasía, de imaginación, de “hacer como que”. Los ayuda a desarrollar empatía, imaginación, y a tomar cierto dominio del mundo real a través del “como si”.

Ejemplos: jugamos con mi amigo a que somos “jedis” o dos espadachines que luchan, jugamos a que perseguimos a un monstruo imaginario y tenemos que atraparlo (quizás algún niño hace el papel de monstruo), el niño juega a que él es el doctor y su muñeco el paciente, juego a que hablo por teléfono con la abuela y le cuento cosas, juego con una casita de muñecas e imagino lo que hacen todas las figuras que viven allí. 

  • El juego con mamá y papá: Tiene un lugar especial en el corazón del niño. Nada es mejor que jugar con mamá y papá en la infancia, especialmente si ellos me dejan dirigir el luego y no compiten conmigo. Si admiran lo que hago, comentan acerca de mis torres altas, los goles que meto, las comiditas ricas que hago para mis muñecas. Lo más valioso que mamá y papá pueden darme es su atención exclusiva…sin teléfonos, sin interrupciones, sin retos y críticas, sin tratar de enseñarme siempre algo. Aunque sea por un rato.

Ejemplos: Papá me lleva a pescar, me enseña, me festeja lo que hago, aunque no me salga perfecto. Hacemos una torta con mamá y ella me deja hacer todas las cosas divertidas, las decoraciones, las mezclas (no me reta si un poco de reguero porque todavía no me sale tan bien). 

Papá me cuenta historias graciosas de cuando él era chico y se metía en problemas y yo me río mucho. Mamá me lee todas las noches el libro que yo elijo antes de irme a dormir, aunque yo ya sepa leer. Mamá me canta mis canciones preferidas. Juego a la pelota con papá, él me deja hacer muchos goles, me festeja mis goles, se divierte y no trata de competir conmigo.