Seguro te ha pasado: abres el chat del salón y, de repente, ¡pum!, fotos de pasteles, globos y todos planeando la logística del cumple del fin de semana… pero tu hijo no recibió invitación.

Se siente como un dolorcito en el estómago, ¿verdad? Para nosotros como adultos puede parecer un detalle menor, o puede recordarnos alguna experiencia personal, pero para un niño chiquito, este suceso puede marcarlo para siempre y se puede sentir como el fin del mundo: confusión, rechazo y muchas preguntas.

Aunque nos duela verlos vivir esto o deseamos que nunca les pase, estos momentos se convierten en oportunidades para enseñarles sobre emociones, amistades y, sobre todo, para recordarles lo valiosos que son. 

Aquí te paso unos tips de corazón para acompañarlos:

  • ¡No le huyas a la emoción! 

A veces, por querer protegerlos, soltamos el típico: «No importa, mi amor», «Seguro ni iba a estar divertido» o «Ya ni te acuerdes». Tenemos la mejor intención, pero el mensaje que les llega es: «Lo que sientes no es importante» o “Esconde esa emoción, no debes sentirla”.

Mejor intenta algo más cercano:

«Entiendo que estés triste, se vale sentirse así». «A veces duele cuando no nos invitan, yo también me sentiría un poco triste».

Ponerle nombre a lo que sienten es el primer paso para que aprendan a manejarlo.

  • Quítale el peso personal 

Los niños de preescolar son muy literales: «No me invitaron = no me quieren». Ahí es donde entramos nosotros para cambiarles el chip. Explícales que las fiestas a veces tienen poquitos lugares o que cada familia decide diferente, pero que eso no tiene nada que ver con lo especial que es él o ella. Diles algo como: «Que no vayas a esta fiesta no significa que no seas un gran amigo. ¡Tú sigues siendo increíble!»

  • ¡Armen su propio plan divertido! 

No se trata de «competir» con la otra fiesta, sino de aprovechar ese tiempo para conectar. Si todos están en el cumple, ¡ustedes pueden tener su propia mini aventura!

  • Una tarde de pelis con palomitas.
  • Ir por ese helado que tanto les gusta.
  • Picnic en la sala o una visita al parque favorito.

Esto les enseña que su felicidad no depende de una invitación, sino de los momentos especiales que ellos mismos pueden crear.

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  • Recurre a algunos aliados

A veces es más fácil entender las cosas cuando le pasan a otros. Series como Daniel Tigre y su Vecindad, Polly Pocket  o Pocoyo tienen capítulos buenísimos sobre la amistad y cómo manejar cuando las cosas no salen como queremos. Verlos juntos es una excusa perfecta para hablar de lo que pasó sin que se sienta como un interrogatorio.

  • Cultiva «poderes» emocionales

Estas pequeñas decepciones son las que van formando su resiliencia (esa capacidad de levantarse después de una caída). Como dicen los expertos de Harvard,lo que realmente ayuda a un niño a superar momentos difíciles es tener a un adulto que lo escuche y lo apoye con calma-.

Al final, tu hijo no necesita ir a todas las fiestas del mundo para ser feliz; lo que necesita es saber que tú estás ahí, que lo entiendes y que su casa es el lugar más seguro y amoroso del planeta.

¡Ánimo! El amor en casa siempre será la mejor celebración.

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