La vida con niños preescolares está llena de movimiento, emoción… y a veces un poquito de caos. Vestirse, lavarse los dientes, recoger juguetes o irse a dormir puede convertirse en todo un reto. La buena noticia es que la música puede ser una gran aliada para hacer estos momentos más fáciles, divertidos y tranquilos.
Las canciones ayudan a anticipar lo que viene, a regular emociones y a transformar una instrucción en un juego. No se trata de cantar “perfecto”, sino de disfrutar juntos. Aquí te comparto ideas prácticas para usar canciones en la rutina diaria de tus niños.
Canciones para despertar y empezar el día
Comenzar la mañana con música marca el tono del día. Una canción alegre y suave puede ayudar a que el despertar sea menos brusco y mejore su humor.
Ideas prácticas:
- Usa siempre la misma canción para despertar. Esto crea un hábito y da confianza.
- Canta mientras abres las cortinas o saludas al día. “Buenos días”, canción de Plim Plim es un bello ejemplo.
- Acompáñalas con estiramientos o movimientos de activación.
Canciones para recoger juguetes
Recoger puede ser más sencillo si lo conviertes en un juego con inicio y fin claros. Además, la música ayuda a organizar la acción, mejorar su atención y a fomentar autonomía.
Ideas prácticas:
- Usa una canción corta que dure lo mismo que la actividad.
- Canten letras sencillas, por ejemplo: “Cada cosa en su lugar” disponible en Edye en la serie, Las Canciones de Plim Plim.
- Hazlo por categorías: primero los bloques, luego los muñecos.
Canciones para la hora del baño
El baño es un momento ideal para cantar: hay eco, agua y tiempo compartido.
Ideas prácticas:
- Usa canciones tranquilas para relajarse, o canciones divertidas para motivar. “A bañarme”, de la serie, Las canciones de Plim Plim, es ideal para acompañar este momento.
- Puedes crear letras rítmicas para cada paso: mojarse, enjabonarse, enjuagarse y secarse.
- Deja que tu hijo invente versos o sonidos.
Canciones para manejar transiciones entre una actividad y otra
Pasar de una actividad a otra suele ser complicado para los niños pequeños. Las canciones ayudan a avisar que algo va a cambiar y así tener una transición más suave y con menos resistencia o berrinches.
Ideas prácticas:
- Canta siempre la misma canción cuando es momento de cambiar de actividad.
- Usa canciones cortas como “cinco, cuatro, tres…” cantado.
- Avisa con la canción antes de terminar el juego.
Canciones para antes de dormir
La música también es una gran aliada para cerrar el día. Ayuda a calmar el cuerpo, da seguridad emocional y prepara al peque para dormir.
Ideas prácticas:
- Elige canciones lentas, repetitivas y con voz suave.
- Baja el volumen y las luces mientras cantas.
- Repite la misma canción cada noche como ritual.
Esto es importante que lo recuerdes…
- No necesitas canciones “educativas” complicadas: las sencillas funcionan mejor.
- Repetir es bueno: a los niños les da seguridad.
- Tu voz es suficiente, aunque no seas un experto en canto.
- Disfruta el momento: la emoción se contagia.
- “Las canciones de Plim Plim” son una excelente opción. Ahí encontrarás letras y melodías para cada ocasión. Por ejemplo: “A dormir”, “Dientes sanos”, “Cabeza, hombros, rodilla y pié”, “El baile de la ensalada” y muchísimas más.
Incorporar canciones en la rutina diaria no solo facilita el día a día, también fortalece el vínculo con tus hijos y convierte lo cotidiano en momentos de conexión. A veces, una simple canción puede hacer toda la diferencia… y transformar un “no quiero” en un “¡otra vez!”.
🩵 Cantar y bailar: diversión que ayuda a crecer



